Epicondilitis y osteopatía ribercenter 11 septiembre, 2019

Epicondilitis y osteopatía

Las epicondilitis, a la que se suele conocer coloquialmente como “codo de tenista” suele ser una de las patologías que más llegan a consulta. Como profesionales que basamos nuestra intervención en el razonamiento clínico, una de las primeras cosas en las que ponemos nuestra atención cuando abordamos este tipo de patología (al igual que en el resto) es que no todas laspersonas que practican un deporte como el tenis que implica una solicitación repetida de la musculatura epicondílea padece esta alteración, al igual que no todas las personas que cargan peso de forma repetida la padecen. ¿Es gesto repetido puede ser una causa? Sí ¿Es determinante? No ¿Es la única? Tampoco Desde el punto de vista de la globalidad que nos ofrece la osteopatía, atendemos a todos los factores de anatómicos y fisiológicos que pueden estar alterados y que condicionan el buen funcionamiento de la estructura. En RIBER Center, bajo nuestra experiencia clínica solemos encontrar una serie de factores alterados que crean un terreno abonado para el desarrollo de epicondilitis como por ejemplo: subluxación de la cabeza del radio, mala irrigación del tendón por compresión de la arteria humeral, hipomovilidades subyacentes (mano y muñeca) o suprayandentes (hombro, clavícula), valgo de codo, etc. Las principales causas de epicondilitis suelen ser:
  • Sobrecarga de la musculatura extensora de muñeca. Solemos encontrar puntos gatillo o puntos de acúmulo de tensión que pueden llegar a dar un dolor referido sobre el epicóndilo.
  • Subluxación de cabeza del radio. Para detectarlo, contrastaremos la capacidad de movimiento del codo en lateralidad, flexo- extensión y el movimiento de la cabeza del radio en pronación y supinación.
  • Atrapamiento de la arteria humeral en su recorrido. Hemos de tener en cuenta que la mayoría de las inflamaciones de tendón o tendinitis se producen por una mala llegada de sangre a la zona. Por este motivo, siempre será necesario checkear que no existe compromiso de los principales troncos arteriales que irrigan a la estructura. En el caso del codo, la arteria humeral puede encontrar puntos de compromiso a nivel de escalenos, del desfiladero costo-vertebral, en la cara interna del brazo por espasmo del tabique intermuscular entre bíceps y triceps.
¿Cómo se trata?
  1. En primer lugar procedemos a hacer una correción osteopática de las disfunciones en hipomovilidad que encontremos a nivel subyacente (muñeca y mano) y a nivel subrayacente (hombro, columna). Comenzaremos realizando un estímulo sobre la región dorsal media, ya que los niveles medulares D2-D8 controlan la irrigación del miembro superior. Con la manipulación osteopática este nivel facilitamos un espímulo reflejo ortosimpático que va a facilitar la irrigación del brazo.
  2. Testar la columna cervical y el estado de los músculos escalenos y tratarlos de ser necesario.
  3. Valoraremos y trataremos la charnela cérvico-dorsal si procede, ya que la arteria subclavia (posteriormente humeral) puede tener un punto de compromiso entre la clavícula y la primera costilla.
  4. Valorar la posición del hombro, atender a posible acortamiento del pectoral menor y mayor y tratarlo si es necesario.
  5. Relajaremos la musculatura interna del brazo con un masaje transversal que nos servirá también para estimular la actividad arterial y la llegada de sangre a la zona.
  6. Corregiremos las subluxaciones de la cabeza del radio así como las lateralidades del codo con técnicas de osteopatía.
  7. Relajaremos la musculatura extensora con técnica de Jones, Técnica neuromuscular y masoterapia.
  8. Combatiremos la inflamación valiéndonos de Ultrasonidos o vendaje neuromuscular.
  9. Normalmente, en 2 ó 3 sesiones debe estar resuelto.
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